domingo 24 de mayo de 2009

Juan 17, 6-19 Setimo de Pascua



6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres.[a] Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.9 Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos.10 Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.11 Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti.
»Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros.12 Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.
13 »Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud.14 Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.16 Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo.17 *Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.


Querida congregación: la gracia y la paz de Dios estén siempre con nosotros. Amén.

¿Han tenido ganas de escapar alguna vez? ¿Se han sentido amenazados por algún peligro y han deseado correr y correr sin parar?
Es parte de la naturaleza humana el tratar de cuidarnos del mal, el evitar peligros, los amantes del peligro son personas fuera de lo común, lo normal es tratar de vivir de manera segura, dentro e lo posible claro, sin caer tampoco en el exceso de creer que no se puede hacer absolutamente nada porque se puede salir lastimado.
Cuando Jesus pronuncia esta oración de despedida está pensando en cómo sus discípulos van tener que enfrentar la vida y los desafíos por venir. El sabe muy bien que no será una tarea fácil, que el mundo es el espacio donde se realiza esta batalla de fe, y el mundo es un sistema de pensamiento, de control, un estilo de vida, que generalmente no es acorde con la voluntad de Dios. Por eso Jesus manda a los suyos a una misión en medio del campo enemigo, no les dice que se aparten del mundo, ni le pide a Dios que los saque del mundo, sino que más bien estando ellos en el mundo, Dios se les muestre como alguien que está también con ellos librándolos del poder del mal.
Escapar entonces no es el plan de Jesus, sino por el contrario, el plan de Jesus es enfrentar al mundo con todos sus desafíos y tentaciones directamente. Es una batalla cara a cara, no es una guerra encubierta. El enemigo del cristiano es el mundo en la medida que el mundo representa una manera de vivir que se ofrece y que se contradice en muchos aspectos con la vida que Dios le regala al cristiano.
¿Qué hacemos entonces? ¿Seguimos pensando en escapar a los problemas o estamos listos a enfrentarlos directamente? La madurez del adolescente llega cuando es capaz de enfrentar la vida por si mismo y deja de depender de la protección de sus padres, ahora bien, la madurez del cristiano llega de la misma manera, llega cuando confiamos en que Dios está a nuestro lado y en lugar de pedirle que nos saque del mundo le pedimos como Jesus lo hizo, que nos de la fuerza y el valor de enfrentar al mundo, de enfrentar la tentación, de enfrentar las crisis cualesquiera que estas sean y del tamaño que sean.
Y el mundo no está solo enfrente sino que está también dentro de nosotros, porque vive en los valores y maneras de pensar que hemos ido adoptando a lo largo del tiempo. EL mundo nos dice piensa así, y Dios dice piensa de esta otra forma, y allí está abierto el debate, y allí es cuando debemos demostrar que estamos listos a decir no a la tentación y si a Dios. Allí es cuando llega la hora en que debemos demostrar en la práctica que Cristo habita por medio de la fe en nuestros corazones.
En esta semana ¿Cómo piensas enfrentar al mundo? Te ocultaras, pedirás salir de él, o dirás a Dios, dame Señor fuerzas y valor para amarte y servirte pese a todos estos problemas, tentaciones, dudas y debilidades. Jesus ha orado por ti, y Jesus esta orando por mí, y orando por todos, para que triunfemos en esta batalla espiritual y para que ese triunfo sea un testimonio de que Dios vive, es real y transforma todo lo que toca por medio de su palabra y del Espíritu Santo.
Esta semana, déjate guiar hacia la victoria de la fe de la mano de Cristo. Amén.