domingo 17 de mayo de 2009

1 Juan 5, 1-6 Sexto de Pascua




1 Todo el que cree que Jesús es el *Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos.2 Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios.3 En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir,4 porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.5 ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6 Éste es el que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no sólo mediante agua, sino mediante agua y sangre. El Espíritu es quien da testimonio de esto, porque el Espíritu es la verdad.

Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo


Querida congregación: la gracia y la paz de Dios estén hoy con todos. Amén.

La imagen de la lucha contra nuestras pasiones y debilidades en la Biblia se expresa en términos como la lucha entre la luz y las tinieblas, el espíritu contra la carne, la vida contra la muerte, la fe contra la incredulidad y la gracia contra el pecado entre otras mucha imágenes que expresan una realidad, día a día vivimos una batalla interior.
Esa batalla interior en la carta de Juan se expresa en nuestro amor al prójimo o nuestra indiferencia e incomprensión a los demás seres humanos. La comunidad de Juan no era muy diferente que la nuestra, estaba formada por personas de diferentes orígenes, si bien todos congregaban en una casa y se consideraban una familia espiritual, seguían existiendo entre ellos diferencias de opiniones y de puntos de vista con el mundo que los rodeaba, unos decían que debían de asimilarse al estilo de vida del resto de la gente, otros se sentían rechazados por los judíos y por ello les guardaban resentimientos, y otros simplemente pensaban que su fe debía manifestarse en un total rechazo a todo lo que los rodeaba. Esa enorme polémica, llevaba a crisis de fe y de unidad en la pequeña iglesia.
En esa situación Juan escribe que lo más importante no son los puntos de vista, sino mas bien la actitud frente a quienes nos rodean, el mundo ya ha sido vencida para Juan, es decir, la fe en la victoria de Jesus sobre la muerte lo lleva a proclamar que aquellos que creen en Jesus no deben porque tenerle ni odio ni temor al mundo que los rodea, en ese entonces representado por el imperio romano y por la sinagoga judía de la cual habían sido expulsados por creer en Jesucristo.
La victoria contra el mal no es el odio, ni es la guerra santa, ni es el alejarse de los demás, ni es la venganza, ni es la revolución armada, la victoria contra el mundo es para Juan la fe. La fe como entrega total a la vida que triunfo en la Pascua, la fe como confianza total en que Dios es quien tiene todo el poder sobre la vida, la fe en que en medio de la incertidumbre, las duda, el abandono, la pobreza, la enfermedad, la soledad, la incomprensión, el rechazo, o incluso la amenaza de perder la vida, hay algo que ha derrotado todo eso y es más grande que todo eso, porque es capaz de mantenernos en pie y marchando paso a paso, esa victoria sobre todo lo adverso u opuesto es una simple palabra: Fe.
Por eso para Juan todo se reduce a la verdad que predica con total convicción: el que vence al mundo es el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Porque esta creyendo en que aquel que fue crucificado, torturado y aparentemente vencido, ahora vive y es el rey universal, la fe en Jesus es la fe en la victoria de Dios en la Pascua, es la fe en el poder transformador de la vida, es la fe en que las cruces y las tumbas no tienen la palabra final, sino que esta le pertenece al resucitado. Es la fe a pesar de la enfermedad, es la fe a pesar de la pobreza, es la fe a pesar de la crisis económica, es la fe a pesar del desempleo y el foreclosure, es la fe a pesar de las dudas en el sistema político, es la fe que vive mas allá de los riesgos, es la fe que se entrega a los brazos de Dios y declara mi fe esta puesta en aquel que murió y que resucito, por eso creo que puedo seguir viviendo, por eso creo que todavía es posible un mañana mejor.
La declaración del cristiano se expreso entonces en fe radical en Jesus, y esa misma fe quiere expresarse hoy en fe radical en ese mismo poder revitalizador, sanador, renovador, vivificador de Dios para la vida de cada uno.
Por eso en esta semana descansa en Dios, entrégale a él en oración la totalidad de tus miedos, ansiedades y preguntas, déjate renovar por la fe radical, la fe que sana y libera, déjate tocar por Dios que ha vencido al mundo creando para nosotros una familia espiritual. Podemos ver a Dios en el amor que sentimos y en amor que recibimos, ama, perdona y recibe amor y perdón, recibe una nueva oportunidad cada día. Eso es creer, eso es fe, eso es haber vencido al mundo.
Amén.