
1 Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al *Verbo que es vida.2 Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado.3 Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo *Jesucristo.4 Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría[a] sea completa. 5 Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad.6 Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.7 Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.
8 Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.10 Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.
Esta vida se manifestó.
Querida congregación: gracia y paz de Dios a todos. Amén.
El domingo de Pascua hemos celebrado la resurrección de Jesus, hoy día seguimos en ese camino de celebrar la vida, y vemos como el autor de la carta de Juan nos declara que esa manifestación de la vida, tocó de manera radical la vida de los discípulos, al punto de moverlos a asumir una nueva manera de actuar. Ellos sintieron que la vida manifestada en Jesus los cambió de tal manera que eran otras personas.
Ellos experimentaron la renovación interior que procede de la resurrección, sus pecados habían sido perdonados, la muerte había sido derrotada, por ende, ahora se convertían en mensajeros de esa novedad a todas las naciones y podían llevar un mensaje que trajera esperanza y cambio a generaciones a lo largo del tiempo.
La renovación es una causa de alegría cuando la vemos a la luz de la resurrección, podemos entonces pensar en este momento en aquellos instantes de mayor alegría en nuestra vida. ¿Cuáles han sido? ¿En que instantes hemos sentido que estábamos totalmente llenos de una increíble alegría?
¿Nuestra graduación, nuestro cumpleaños, nuestro matrimonio, el nacimiento de un hijo, nuestra casa, un nuevo empleo, reencontrarnos con personas que no vemos desde hace mucho tiempo?
Todos esos son instantes que pueden movernos a una intensa alegría. El reencuentro de Jesus y sus discípulos después de los terribles eventos de Semana Santa, definitivamente marcó en ellos el comienzo de la alegría, una alegría distinta, porque esta vinculada a un renacer espiritual. Jesus había vuelto a la vida, y con el volvían a la vida los sueños y las esperanzas de la comunidad de discípulos, pero también venía una inmensa cantidad de esperanza y alegría a la humanidad entera, que al contemplar a Jesus resucitado, podía contemplar que la vida siempre es más fuerte que el poder de la muerte y del dolor. La alegría es la consecuencia de ver que Dios prefiere la vida y no deja a los suyos en la desesperanza y la muerte. La vida triunfa sobre la muerte en el relato de la resurrección y se convierte en la esperanza y en el motor para que podamos vivir sabiendo que la tumba no es el final, sino que Dios siempre tiene la última palabra.
La Pascua es pues una llamada a llenarnos de la alegría y la esperanza que Dios nos quiere regalar por medio de la resurrección de su Hijo Jesucristo. En estos tiempos de stress, de incertidumbre económica, en momentos donde reina la preocupación y la ansiedad por no saber que nos espera, es precisamente cuando debemos de volver nuestra mirada a la tumba vacía, y a los relatos de la Pascua, porque ellos nos hablan de que después de la noche oscura y de la muerte injusta, Dios reaparece como aquel que está del lado del que sufre y del que lo necesita.
La resurrección es un poder que tiene fuerza transformadora, no sólo como una esperanza futura, para después de esta vida, sino además, es una fuerza transformadora del presenta, porque en la resurrección vemos como Dios actúa nuevamente en este mundo, como el resucitado trae un cambio de vida en los discípulos que creían que todo estaba perdido. En la resurrección vemos como estos pescadores galileos dejan de ser temerosos y dubitativos ara convertirse por el milagro de la Pascua y la llegada del Pentecostés en auténticos misioneros a todas las naciones.
La resurrección es pues una fuerza transformadora de tu presente y una certeza para tu futuro. Por eso ábrele ahora tu corazón y tu mente a esta fuerza de alegría y enorme esperanza, para que así, lleno de ella, puedas vivir la vida plena que Dios nos trae en Cristo.
Amén.

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