domingo 8 de noviembre de 2009

Marcos 12, 38-44 Vigesimo Tercero de Pentecostes




38 Como parte de su enseñanza Jesús decía:
   —Tengan cuidado de los *maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas,39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes.40 Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo.     (G) 41 Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del *templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades.42 Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor.[h]
43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás.44 Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.» 

La generosidad verdadera
Querida congregación:
La gracia y la paz de Dios a todos hoy. Amen
Podemos ponernos a pensar en el sentido de compartir, y descubrimos que para cada uno quizás hay una manera diferente de expresarse en cuanto al significado de compartir.
Para algunos compartir puede significar dar algo material a otro, otros quizás digan que compartir tiene que ver con pasar tiempo juntos, otros lo verán como hacer un proyecto de manera conjunta.
Pero sea que hablemos de cosas materiales, tiempo o trabajo, en todas estas definiciones estamos hablando de algo fundamental, estamos hablando de una relación entre personas. Las personas comparten bienes, tiempo, trabajos, sentimientos, sueños, etc. Las personas al relacionarse se abren unas a otras en el mundo y así comparten lo que son, lo que tienen y lo que esperan.
Dios igualmente comparte con nosotros lo que él es, el comparte su amor y su vida creadora. Dios se da asimismo para que nosotros podamos recibirlo, y al recibirlo descubrimos una nueva dimensión de la existencia que es muy valiosa, descubrimos la presencia de lo divino viviendo en nosotros y amando en nosotros y por medio de nosotros.
Jesus observa en el relato de hoy como mucha gente comparte o da de aquello que les sobra, no de aquello que es realmente importante, no hay en ellos una voluntad sacrificial, solamente hay el deseo de dar aquello que ya no necesitan que tienen en exceso o simplemente ya no desean. Y peor aún, Jesus dice, que muchos lo hacen simplemente para que otros al verlos los admiren.
La viuda de nuestra historia pertenece al grupo social de los pobres y vulnerables, al no tener esposo esta sola y sin protección en la sociedad patriarcal en la que le toco vivir. Pero en su vulnerabilidad ella encuentra una autentica fortaleza, ya que su fortaleza no proviene de la riqueza material o de la protección del esposo o de la familia, sino que se basa única y exclusivamente en su relación personal con Dios.
La mujer pobre del relato es una mujer de fe, una mujer agradecida, una mujer que sabiendo que todo lo que tiene en esta vida es Dios, le da a Dios todo lo que posee materialmente porque se abandona completamente a sus manos. Esa es una aventura de fe, un salto de fe en el cual pocos se atreven a participar. Darse por entero a Dios y dar a Dios lo poco que se posee sabiendo que no hay nada más.
Esto hoy es como que una viuda endose su cheque del seguro social a la iglesia y diga, se lo doy a Dios porque sé que él estará a mi lado de alguna manera que no alcanzo a entender.
Siempre recuerdo a una viuda que hacia cosas así en mi congregación en Perú, siempre daba su diezmo a pesar de que su cheque del seguro social era mínimo, y no solo eso sino que en navidad usaba su dinero para además comprar pequeños regalitos para los niños de la Escuela Dominical.
Quizás pensemos que tenemos poco o nada para dar, pero les aseguro que hay quienes siempre tendrán menos, pero si su corazón es generoso sabrán como dar aun de su pobreza y esa generosidad será la mayor bendición que podemos esperar.
Piensa en esta semana en todo lo que Dios te ha dado en este año y pregúntate honestamente, ¿Cuánto le estoy dando yo a Dios?
Que Dios por medio de su palabra nos enseñe a ser generosos cada día.

Amen.


domingo 1 de noviembre de 2009

Juan 11, 32-44 Todos los Santos




32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo:   —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
33 Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. 34 —¿Dónde lo han puesto? —preguntó.   —Ven a verlo, Señor —le respondieron. 35 Jesús lloró. 36 —¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos.
37 Pero algunos de ellos comentaban:  —Éste, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? 38 Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra.39 —Quiten la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó:  —Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí.
40 —¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús.
41 Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado.42 Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. 43 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:   —¡Lázaro, sal fuera! 44 El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús. 

Padre, te doy gracias porque me has escuchado.
Querida congregación:
La gracia y la paz de Dios estén con nosotros hoy. Amén.
Hoy celebramos el domingo de todos los santos, el día en que recordamos que la iglesia no son solo los creyentes que están ahora vivos en el mundo, sino también la colectividad de todos los creyentes que a lo largo de la historia pasada, presente y futura han vivido, viven y vivirán con fe en Dios y en las promesas de su reino.
La fe nos une con nuestros hermanos y hermanas del pasado y esa misma fe unirá a quienes vengan después de nosotros con todos los que estuvimos antes. Esa fe es la fe en la resurrección, en la esperanza de vida eterna, es la fe en que la palabra final siempre la tiene Dios y no la muerte. Dios es por eso como dijo Jesus  es “un dios de vivos, no de muertos”. En Dios todos vivimos y en él todos estamos unidos por el mismo lazo de fe y amor.
En el evangelio de hoy Jesus ora a su Padre y le pide que muestre por medio de él el poder de la vida por encima de la muerte, y Jesus se alegra porque Dios lo oye, por eso declara “gracias porque me has escuchado”. Esta es una oración sencilla pero profunda. Una oración que podemos repetir todos los cristianos de todos los tiempos, la oración simple y llena de significado: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado”.
En esta simple oración se expresa la confianza en la vida que Dios nos da, en ella manifestamos nuestra fe al mundo de que sabemos que Dios esta siempre allí para cada uno de nosotros, y esa presencia es una presencia real que no solo oye sino que actúa, como en el relato, Dios nos devuelve la vida y la esperanza cuando solo pareciera reinar la muerte, la enfermedad o la tristeza.
“Padre, te doy gracias porque me has escuchado” puede transformase en nuestra oración de conclusión del día, en ella podemos confesar que sabemos que Dios nos atiende y nos entregamos a él con la confianza de sabernos siempre guardados por su mano generosa.
El relato de hoy nos enseña que la muerte, la tristeza, la enfermedad tienen poder destructor y terrible en la vida de los seres humanos, pero incluso todos ese poder destructor se convierte para las personas de fe en una ocasión de descubrir en el poder curativo y restaurador de la oración.
“Padre, te doy gracias porque me has escuchado”, es una confesión al mundo de que Dios no es indiferente a lo que nos pasa y a lo que pasa a nuestro alrededor,  al orar como Jesus lo hizo podemos dar un autentico testimonio de fe en Dios y ofrecer una palabra de esperanza que consuele y acreciente la fe.
Hoy tengamos presente al Dios de la resurrección y al Señor resucitado, ambos, son la victoria que nos regala la fe, en el triunfo de la vida radica la confianza para poder sobrellevar las pruebas mas difíciles.
En esta semana, te invito a orar así, con simpleza de corazón y con confianza total, sabiendo que Dios es tu Dios y en Cristo te ha abierto una puerta que nadie podrá cerrar jamás.

domingo 25 de octubre de 2009

Juan 8, 31-36 Domingo de la Reforma




31 Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo:
   —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos;32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
33 —Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?
34 —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—.35 Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre.36 Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.



LA  VERDAD LIBERA
Gracia y paz de Dios a todos. Amén.
¿Cuánto tiempo podemos vivir de una mentira? ¿Cuántas mentiras podemos decir antes de empezar a contradecirnos?
Los policías, los fiscales, los abogados, cuando interrogan hacen una y otra vez las mismas preguntas, pero de diferentes formas y en diferentes momentos, y al final de cuando comparan los resultados buscan las contradicciones para luego descubrir las mentiras y descubrir la verdad.
Jesus aquí nos habla de otra manera de entender la verdad, no la verdad como resultado de las contradicciones, ni tampoco la verdad entendida como algo oculto detrás de muchas mentiras, sino la verdad como el mensaje verdadero que surge de aquel que nos ha creado y se ha revelado a nosotros.
La verdad para Jesus es no una deducción lógica, sino es fundamentalmente una relación personal que se desarrolla en la vida y a lo largo de ella. El dice: serán mis discípulos y conocerán la verdad. La verdad se descubre en el seguimiento de la persona de Jesus, la verdad se conoce en la medida en que se le conoce a él cada  vez más por causa de vivir una relación personal con él.
Para Jesus por eso hablar de la verdad solo es posible en la medida en que se esté relacionado personalmente con el. En el mundo greco romano, la verdad era resultado de la contemplación filosófica, en el evangelio de Jesus, la verdad es todo lo contrario, no es una contemplación pasiva del mundo que nos rodean sino más bien, la verdad está en el seguir a Jesus en su viaje a la cruz y a la pascua día a día.
¿Qué tanto conocemos la verdad? Es una pregunta que a la luz del evangelio solo se contesta con otra ¿Qué tanto estamos siguiendo a Jesus? Al seguir a Jesus estamos asumiendo el discipulado como parte fundamental de nuestra vida. Al seguir a Jesus estamos caminando por el camino de su ejemplo, asumiendo sus riesgos, sus desafíos y su pasión por la vida y la gente. Al seguir a Jesus estamos asumiendo su voluntad de vivir amando como Dios ama, y en ese compromiso diario de seguirlo es donde aparece que estamos descubriendo la verdad, no como teoría, sino más bien como una manera de vivir que es completamente diferente a la manera de vivir que no tienen a Cristo como centro.
Conocer la verdad en el evangelio de hoy es pues en última instancia, seguir a Jesus día a día, por eso al pensar en el día de la Reforma, conocer la verdad es recuperar esa búsqueda que Lutero tenia, la búsqueda permanente de Cristo en la Biblia, en la vida de la iglesia, en la adoración, en la oración, en la enseñanza, porque la reforma es fundamentalmente eso, es volver a la fuente misma de nuestra fe, volver a Dios, volver a Cristo y descubrir en Cristo la verdad de Dios para vivirla siempre a cada paso.
En esta semana volvámonos a Cristo y veamos en él el camino de la verdad.
Amén.

domingo 18 de octubre de 2009

Marcos 10, 35-45 Vigesimo Domingo de Pentecostes




35 Se le acercaron *Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo.
   —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. 
36 —¿Qué quieren que haga por ustedes? 
37 —Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a tu *derecha y el otro a tu izquierda. 
38 —No saben lo que están pidiendo —les replicó Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo bebo, o pasar por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado?[
g] 
39 —Sí, podemos.

   —Ustedes beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús— y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado,40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí concederlo. Eso ya está decidido.[h] 
41 Los otros diez, al oír la conversación, se indignaron contra Jacobo y Juan.42 Así que Jesús los llamó y les dijo:

   —Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las *naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.43 Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor,44 y el que quiera ser el primero deberá ser *esclavo de todos.45 Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su *vida en rescate por muchos. 
El que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos.
Gracia y paz de Dios a todos nosotros. Amén.
Servir y no ser servido, esa es la idea de la palabra ministerio. El estar dispuesto a buscar hacer lo mejor para el bien de los que nos rodean y no buscar aprovecharse del poder para el beneficio propio.
Esta enseñanza la da Jesus cuando le preguntan a cerca de qué lugar de poder desean ocupar dos de sus discípulos, como toda persona, los seguidores de Jesus tenían expectativas y sueños sobre lo que ellos esperaban que seguir a Jesus les iba a significar.
Esos sueños eran lo que llamaríamos hoy “sueños de poder”.  Jesus confronta “los sueños de poder” con el sueño de la vida simple y comprometida con amar y hacer el bien. Jesus confronta el sueño de dominación, con el sueño de unión y amistad, Jesus descarta los deseos del poder terrenal por el amor del poder de Dios que busca servir y no ser servido.
Sueños de poder versus sueños de vida y sanidad, sueños de muerte y enfermedad versus sueños de esperanza y salud. Allí está en todo momento presente el camino de la cruz y de la resurrección.
Buscar la vida simple, y no complicar nuestra existencia con el afán y la ansiedad es lo que Jesus trataba en todo momento de enseñar a sus discípulos, pero el problema era uno y es el mismo siempre, nuestro deseo de poder satisfacer nuestras aspiraciones nos empuja casi siempre a desechar lo sencillo y abrazar más bien lo complejo.
Jesus por eso les dice a sus discípulos, buscan la gloria, esta es la gloria que les propongo “beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús— y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado, en otras palabras, la gloria que yo traigo brota del árbol plantado de la cruz, es la gloria del que renuncia al poder y abraza el amor, es la gloria del que busca la vida y la comunión y por eso acepta que hay que hacer sacrificios por causa del amor.
Sacrificios que se expresan en cosas del día a día, como el hecho que mamá y papa se acuesten tarde porque tienen que cuidar al hijo enfermo, como el hecho de que mama siempre coma su comida fría porque estuvo sirviendo la comida caliente a sus hijos, como el hecho de hacer unas millas extras para ir a visitar a un amigo que no vemos hace tiempo. El amor implica disposición para sacrificar la vida. Y esa es la verdadera autoridad y grandeza de acuerdo al ejemplo de Jesus. En este domingo que hablamos de la sanidad y oramos por la sanidad, pidamos a Dios que nos ayude siempre a confiar en él y a crecer en nuestra fe sabiendo que nunca nos hemos de sentir solos, porque él está con nosotros y nos da su fuerza y amor, y nos restablece por medio de la acción de su Santo Espíritu.
Amén.


domingo 11 de octubre de 2009

Hebreos 4, 12-16 Decimo Noveno de Pentecostes




12 Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos,[f] y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.13 Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.  14 Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.15 Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido *tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. 
El Poder de la Palabra
Dios de vida y amor, ilumínanos hoy con tu Palabra. Amén.
La palabra de Dios es viva y poderosa” dice nuestro texto de hoy, y eso me hace pensar en que tanto la tomamos en serio. Si es viva, significa que no podemos reducirla a simples palabras impresas en blanco y negro en el texto de la Biblia, ni tampoco a letras de molde en los versos que colgamos en nuestras casas. Sino que es viva, o sea, tiene movimiento, es dinámica, tiene la capacidad de relacionarse con nosotros.
Si es viva, la Palabra de Dios se relaciona con nuestra vida, por ende, avanza y se mueve como se mueve también nuestra vida. Nosotros no somos los mismos de ayer, ni somos ya los que seremos mañana, nosotros nos estamos moviendo, nos estamos transformando, nos estamos trasladando de un lado a otro, a cada paso tomamos decisiones, a cada paso cambiamos, porque somos seres vivos. Si la Palabra es viva, entonces se mueve y se adapta a cada tiempo y a cada momento como nos movemos y adaptamos nosotros. El movimiento y el cambio, la madurez y el desarrollo siempre están presentes en todo ser vivo, si están presentes en nosotros también lo están en la Palabra. Una Palabra viva nunca esta petrificada como un escrito en la roca, sino que está siempre en movimiento. Por eso la Palabra va unida siempre a la acción del Espíritu, el Espíritu da vida la letra en cambio mata. Nosotros leemos la Palabra y la vivimos bajo la guía del Espíritu. Nos movemos y crecemos guiados por el Espíritu y así, nuestra vida esta al mismo tiempo en permanente contacto con la Palabra viva de Dios.
Cuando comprendemos eso, entonces podemos entender porque al leer la Biblia debemos también leer el pasado en que se escribió y las razones que motivaron a los escritores a decirnos lo que nos dijeron, y a la vez debemos leer el presente y ver como la vida ha cambiado en el mundo desde que la Biblia fue escrita, y como la vida actual necesita también oír la voz de Dios, con un mensaje fresco y acorde a nuestro tiempo.
Por eso en nuestra vida de oración, es importante poner el presente frente al pasado, y pedirle a Dios que nos ensene a vivir en el presente así como enseñó a la gente del pasado a vivir por medio de su Palabra. Dios nos quiere motivar a responder con fe los desafíos de hoy, y a la par mostrarnos que su Palabra por ser una Palabra viva puede hablarnos hoy también. Quizás las decisiones sean diferentes, porque vivimos dos mil años después de Cristo, pero hoy como ayer, Cristo nos llama a tomar decisiones y asumir con valor el vivir esas decisiones.
Nuestra invitación a seguir a Cristo no cambia, pero la manera en que asumimos hoy ese seguimiento ha cambiado, porque el mundo ha cambiado y sigue cambiando. Nuestras costumbres han cambiado, nuestra manera de comunicarnos ha cambiado, nuestra manera de interpretar la sociedad ha cambiado. Ya no vivimos en el mundo de Moisés, ni de Juan el Bautista ni de Pablo ni los Apóstoles, vivimos en el siglo XXI rodeados de los desafíos de siglos XXI, y es en este mundo donde vivimos donde debemos de descubrir como quiere hoy la Palabra de Dios ser vivida también.
El cristianismo no es cosa del ayer, es siempre algo para hoy. Te invito esta semana por eso a ponerte frente a las historias de fe del pasado y pedirle a Dios como hoy responderás a los desafíos de tu fe en el presente. Te invito a oír la Palabra viva, la Palabra que cambia y se mueve como cambias y te mueves tú.
Amen.

domingo 4 de octubre de 2009

Marcos 10, 13-16 Decimo Octavo de Pentecostes




13 Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.14 Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.15 Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.»16 Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 
El que no reciba el reino de Dios como un niño...
Gracia y paz a todos. Amén.
En el tiempo de Jesus la sociedad estaba dividida en clases muy marcadas, de un lado los judíos de nacimiento, de otro lado los gentiles, de un lado los sanos y de otro los enfermos, de un lado los ricos y del otro los pobres, de un lado los religiosos y de otro los impuros, de un lado los hombres y del otro las mujeres y los niños, esto era sumamente claro y marcado.
Las mujeres, especialmente las solteras y las viudas, así como los niños, eran considerados socialmente menos importantes, porque por ejemplo su opinión no valía lo mismo que la de un hombre. La palabra de dos mujeres era necesaria como testimonio para confrontar a la declaración de un hombre. La palabra de los niños no tenía ningún valor, se les consideraba incompletos, no totalmente personas. Ello se marcaba mas por la alta tasa de mortalidad infantil que había en esa época. La gente moría mayoritariamente por hambre, enfermedades, guerras, etc.
La marginación social era aceptada y de esta manera la sociedad patriarcal declaraba que los hombres tenían todos los derechos y las mujeres y los niños solamente podían obedecer a la voluntad de los hombres.
Cuando la gente le acerca niños a Jesus y este los recibe, está haciendo una nueva ruptura con el orden patriarcal imperante, recordemos que Jesus habla y ensena a las mujeres, algo que no era aceptado por los rabinos, Jesus toca a los leprosos, algo que era considerado impuro, Jesus habla con romanos, algo que podía ser visto como traición, Jesus ahora aparece tocando a los niños, un acto poco común, pero al mismo tiempo relevante, puesto que nos muestra que Jesus a diferencia de la religión oficial de su tiempo, está del lado de los marginados, de  los débiles y de los excluidos. Para Jesus todos son importantes, todos son llamados a entrar al reino.
Y es más, en este texto dice que quien no es capaz de considerarse y verse a si mismo como uno de los niños que le traen, no podrá entrar en el reino. Una declaración de por si controversial, pero Jesus siempre nos ha acostumbrado a sus controversias, como cuando declaro a los líderes del templo que si no se arrepentían estaba claro que las prostitutas y los cobradores de impuestos entrarían al reino y no ellos por muy religiosos que lucieran.
La actividad e Jesus es completamente contracultural, es un desafío al machismo de su tiempo y es un desafío a nuestra visión de la vida hoy en día. Para Jesus todo el mundo era importante, nadie era de segunda o tercera categoría, el tenia siempre tiempo para todos, especialmente para los más vulnerables. ¿Cómo somos nosotros? ¿tenemos tiempo para los mas vulnerables también o no? ¿Quiénes son los realmente importantes para nuestra vida? ¿Qué lugar ocupan los demás y que lugar ocupamos nosotros en la vida de los que nos rodean? Esas son las preguntas para meditar esta semana.
Los invito a revisar sus prioridades, los invito a revisar su apreciación de la vida y de las personas a su alrededor, los invito a acercarse a sus seres queridos de cualquier edad y orar por ellos, para que en su oración sepan que Dios llega con una palabra de bendición a su vida.
Que Dios los guie y acompañe en este proceso de ser una bendición para todos cada día.
Amén.



domingo 27 de septiembre de 2009

Santiago 5, 13-20 Decimo Setimo de Pentecostes




13 ¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas.14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los *ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. 
17 Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio.18 Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. 
19 Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella,20 recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.

Orar
Gracia y paz de Dios a todos nosotros. Amén.
Aflicción, animo, enfermedad, pecado, extravío, esas son las palabras problemáticas claves en este texto, y de otro lado, están buen ánimo, alabanza, salud, perdón, sanación, salvación, volver a la verdad, como las palabras esperanzadoras claves.
Y en medio de todo ello aparece el verbo “orar”. Verbo simple, pequeño pero increíblemente importante. El puente que marca el paso de un estado problemático a un estado esperanzador es la oración. La oración hace la diferencia, nos lleva de la enfermedad a la salud, de la aflicción al ánimo, del pecado al perdón, la oración es el verbo transformador que hace un cambio realidad.
Para Santiago la oración ocupa un lugar central, hay que orar para recibir sabiduría, hay que pedir correctamente para recibir una respuesta, y fundamentalmente en este pasaje, hay que orar para recibir la sanidad. Para Santiago la vida entera se resume en vida y practica de la oración, la unión con Dios debe ser permanente no puede romperse ni un solo instante, Santiago ve esa unidad en la oración.
Debemos por eso recordar cuando oramos que lo hacemos a Dios, y Dios es trascendente, o sea que esta mas allá de nosotros, pero también es inmanente, o sea que está aquí para nosotros. Dios es eterno y omnisciente (o sea lo sabe todo) pero también es amor y quiere relacionarse con nosotros, y aunque sabe de antemano lo que necesitamos, nos invita a orar, no para que le informemos lo que él ya sabe, sino para que sintamos su cercanía y experimentemos su amor.
Dios es amor dice la Biblia y el amor nunca puede estar solo, el amor siempre tiene la necesidad de comunicarse, la manera que esa comunicación se da es a través de la oración y de la lectura Bíblica. En la oración hablamos nosotros, en la lectura Bíblica habla Dios desde la historia de la fe. En ese diario ejercicio se cierra el círculo Dios recibe la oración y nosotros recibimos de Dios la Palabra. Orar y meditar en la escritura por eso son dos prácticas fundamentales de la fe. Hablar con Dios y recibir la Palabra de Dios, allí está el alimento de la espiritualidad básica del cristiano.
Solo cuando hemos puesto en Dios nuestra vida y hemos recibido su Palabra, podemos descubrir como el cumplimiento de sus promesas se revela en la realidad en cada una de nuestras acciones. Ora, lee la Biblia y vive el mensaje. Es en esa vivencia cuando la mística se transforma en acción, cuando la Palabra se vuelve Práctica (Praxis) y es por eso allí donde Cristo se hace visible a cada hombre y mujer en la vida de fe del pueblo de Dios.
Los invito por eso esta semana a regocijarse en la oración, y a descubrir la Palabra de Dios para responder a su oración por medio de la lectura de la Biblia y habiendo dicho y oído, los invito a vivir ese mensaje en cada acción a realizar.
Que Dios por medio de su Santo Espíritu los llene con su Palabra, los mueva a la oración y los fortalezca a vivir su mensaje cada instante.
Amen.

domingo 20 de septiembre de 2009

Decimo Sexto Domingo de Pentecostes Santiago 4, 1-7




1 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?[a]2 Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden.3 Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. 
4 ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.5 ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros?[
b]6 Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: 
      «Dios se opone a los orgullosos,
      pero da gracia a los humildes.»[
c] 
7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.

La fuente de nuestros problemas
Gracia y paz de Dios a todos. Amén.
De donde salen nuestros problemas, de donde salen las guerras, las enemistades, las broncas, las luchas, los conflictos dentro y fuera de la casa, en la nación, entre diferentes países, ¿de dónde sale todo eso?
Santiago da una respuesta muy sencilla: todo sale de las pasiones que luchan dentro de nosotros mismos.
Al parecer esa es la triste realidad de los seres humanos, la fuente de nuestros problemas no está fuera, sino esta dentro de nosotros mismos. Esa fuente inagotable de problemas son nuestras pasiones, ellas aparecen y nos empujan a hacer cosas que ni siquiera nos atrevemos a imaginar.
Pasiones radicales o pasiones más modestas, pero pasiones al fin, pasión que aquí equivale a la palabra ambición o placer. Es decir, la fuente de nuestros conflictos está en que ambicionamos disfrutar de placeres que no tenemos pero deseamos tener. Por eso aparece una lista interesante de consecuencias de nuestra ambición por placer: codiciamos, envidiamos, nos disgustamos, peleamos y nos destruimos unos a otros.
Todo esto empieza con la insatisfacción, al parecer nunca estamos del todo satisfechos, siempre decimos, si ganara mas estaría más tranquilopero luego resulta que cuando ganamos mas, queremos ganar mas nuevamente porque deseamos tener más. Entonces vivimos en esa permanente pasión de querer tener más y cuando lo alcanzamos, nuevamente queremos más y más. Nunca nos cansamos de desear, nuestras pasiones nos mueven a desear siempre más.
El problema no está en tener ambiciones, puesto que las ambiciones pueden ser positivas, como por ejemplo, mejor empleo, mejor educación, mejor forma de vida, pero el problema surge cuando pareciera que nunca podemos estar satisfechos con nada, que siempre tenemos la necesidad de querer más y mas. Entonces nos llenamos de frustración o nos pasamos la vida queriendo ganarlo todo y nunca llegamos a disfrutar plenamente de nada, porque siempre pensamos, ya disfrutare más adelante.
Recuerdo que una vez hable con una amiga, me dijo no puedo ir a la iglesia porque no tengo trabajo, así que tengo que ahorrar lo mas que pueda, por favor reza por mí para que pueda conseguir trabajo y volver a ir a la iglesia. Y yo así lo hice.
Un tiempo después me llamó y me dijo gracias a Dios ya conseguí trabajo, gracias por tus oraciones. Le dije de nada, te espero ver en la iglesia. Primero Dios, me dijo.
Pasaron los meses y no la vi. Cuando la llamé me dijo, lo que pasa es que estoy muy ocupada con mi nuevo trabajo y uso los domingos para preparar mis cosas para el lunes. Tengo mucho trabajo y no tengo tiempo para ir a la iglesia.
Cuando se volvió a quedar sin trabajo volvió a llamarme para que orara por ella otra vez. Y así la cadena sin fin siguió y siguió. Nunca tuvo tiempo para Dios, solo para sí misma. La fuente de sus problemas estaba dentro de ella y no fuera de ella.
Como dijera Jesus, el que es capaz de ser fiel en lo poco puede ser fiel en lo mucho, el que en lo poco no es capaz de mantenerse firme, menos podrá hacerlo cuando tenga mas responsabilidades.
La lucha es contra nosotros mismos, y por eso el enemigo no está fuera, sino dentro, pero dentro también está la solución, esta la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros y nos llama a diario a vivir la fe y el amor de Cristo.
Esta semana no te dejes vencer por tus pasiones, sino véncelas con la Palabra de Dios. Como concluye sabiamente Santiago:
Sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Amén.




domingo 13 de septiembre de 2009

Decimo Quinto de Pentecostes Marcos 8, 34-38


34 Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos.
   —Si alguien quiere ser mi discípulo —les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga.35 Porque el que quiera salvar su *vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el *evangelio, la salvará.36¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?37 ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?38 Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. 
El camino de la negación
Querida congregación: la gracia y la paz de Dios estén con nosotros hoy. Amén.
Después de anunciar su pasión, Jesus llama a la gente que lo está siguiendo y a sus discípulos, su llamado es a poner atención en lo que significa el estar a su lado. Las palabras suenan radicales y son radicales, para ser discípulo hay que: Negarse, llevar la cruz y seguir.
Negarse no es fácil, negarse implica asumir no lo que buscamos o deseamos sino aquello que Dios quiere para nuestra vida. El camino de la negación es una ruptura radical con todo lo que podemos llamar la manera establecida de vivir. El camino de la negación renuncia a tener la última palabra y poner en Dios el derecho de hacer eso. El camino de la negación es una renuncia voluntaria a mandar y decidir lo bueno y lo malo, y humildemente asumir aquello que Dios considera bueno y repudiar aquello que Dios considera malo.
Asumir el camino de la negación implica por eso para Jesus asumir el costo de la esa decisión voluntaria, ese costo es cargar la cruz, de la misma manera con Jesus cargo su cruz rumbo al calvario para morir allí. Igualmente el discípulo carga su cruz en esta vida y asume voluntariamente morir al pecado y vivir para Dios. El que asume este camino debe ser consciente de lo que representa, por eso Jesus llama a todos los que lo están siguiéndolo a escuchar el costo de ser un discípulo.
No hay lugar a la especulación, para Jesus ser discípulo significa cargar la cruz, esto para los oídos de los judíos era terrible, la cruz era el símbolo del condenado a muerte, y era a la vez el símbolo de la muerte del sedicioso, del revolucionario, del radical que se rebelaba contra la autoridad imperial romana. Tomar la cruz, era asumir que estaba renunciándose a la seguridad del imperio romano, para vivir en la vida de Dios. La cruz era muerte para aquellos que rechazaban la autoridad de Roma, pero precisamente por eso era a la vez vida para a aquellos que deseaban asumir una vida llena de Dios.
Esta llamada de Jesus es una llamada a morir al vivir para el mundo y vivir para la vida de Dios. Morir para el mundo es decir no a la tentación del pecado, de la mentira, del odio, del resentimiento, de la venganza, de la revancha, de la ambición desmedida, del consumismo, es decirle no a cualquier cosa que nos impida amar.
Decirle si a la cruz es decirle si al camino de Jesus, es decirle si a ser una nueva criatura, es decirle si a querer morir a lo malo para vivir en el camino de bien. Decirle si a Jesus es decirle si al amor y al perdón, a la reconciliación y a la paciencia, a la virtud y a la esperanza. Decirle si a Jesus es asumir que la verdadera vida solo se alcanza cuando se está dispuesto a renunciar a ser uno mismo y a aprender a ser lo que Dios quiere que seamos, su imagen y semejanza.
Negarse, tomar la cruz y seguir, no solo negarse, no solo tomar la cruz, sino además, seguir, andar tras los pasos de Cristo, andar tras su ejemplo, andar su camino, no meramente contemplarlo de lejos, no meramente decir que es bueno, sino atreverse a andarlo, vivirlo y compartirlo con todos.
Andar, moverse, no quedarse estático, sino dejarse llevar por la dinámica de la vida, eso es decirle si, eso es ser cristiano. No es fácil, es difícil, porque es una renuncia diaria y voluntaria, es una tarea llena de vida y pasión, pero es una de las mejores aventuras por recorrer.
Dile si, síguelo, asume la cruz, niégate, y deja a Dios ser lo que él quiere ser para ti, déjalo ser tu amor, vida y tu esperanza, déjalo ser Dios en ti, y vive tu en el.
Dios te bendiga con su amor en este camino.
Amén.

domingo 6 de septiembre de 2009

Marcos 7, 31-37 Decimo Cuarto de Pentecostes




31 Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de *Decápolis.32 Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaban que pusiera la mano sobre él. 
33 Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, le puso los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva.[
i]34 Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: «¡Efatá!» (que significa: ¡Ábrete!). 35 Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente. 
36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando.37 La gente estaba sumamente asombrada, y decía: «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» 



«Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» 

Gracia y paz de Dios a todos nosotros. Amén.

Imagínense un mundo sin sonidos, solo imágenes, pero son oír una sola palabra, como cuando ponemos el televisor en Mute y vemos la imagen, pero no oímos lo que pasa.
En ese mundo el silencio es la regla, no se conoce el significado de la voz, del sonido, de la música, el ruido de la ciudad, de los animales, del viento. Se siente, pero no se oye, se mira pero sin tener una imagen completa de lo que sucede.
En es mundo vivía el sordo que se encuentra con Jesus. Un sordo que se sana cuando Jesus le dice ábrete a sus oídos. Una palabra clave ábrete, como el ábrete sésamo del cuento de Ali Baba y los cuarenta ladrones. Un ábrete que no es solo oír, sino abrir la puerta a lo que oír significaba en ese momento. Abrir la puerto a la voz, al sonido, a la música, a la vida que está emitiendo señales de su presencia en todo instante.
Es el mundo del sonido, el mundo de la voz, el de la palabra hablada al que Jesus le abre las puertas cuando sana a este hombre sordo.
Quisiera por un momento que pensemos en este hombre no solo como en una enfermo, que ciertamente busca la salud y la encuentra en las manos sanadoras de Jesus, sino que pensemos en el de una manera más radical, como alguien que es en si mismo una parábola de la vida y de la vuelta a Dios.
El hombre estaba cerrado al mundo de la Palabra hablada, no oía, pero de pronto Jesus lo hace oír, el hombre entonces se abre a la voz viva de Dios que esta transmitiendo palabras de vida eterna a los que lo escuchan,
Esa misma experiencia es en el fondo la experiencia que todos nosotros también necesitamos, necesitamos abrirnos al  mundo de la palabra viva, al mundo de la Palabra que esta proclamando la presencia actuante de Jesus. Necesitamos que nuestros oídos sean abiertos al milagro de la Palabra de Dios. Necesitamos oír lo que Dios tiene para nosotros cada día.
Allí está el verdadero milagro que cada día se repite, Dios sigue abriendo nuestros oídos a su Palabra, Dios en Jesus sigue abriendo nuestros oídos cerrados a su verdad, y nos hace oír el mensaje de la salvación, porque ese mensaje es la cuera que urgentemente necesitamos todos.
Volver a oír es en el fondo en esta imagen, un símbolo de lo que necesitamos todos experimentar, todos necesitamos oír de nuevo la Palabra de Dios, el mensaje de vida.
Jesus quiere seguir abriendo nuestros oídos a su Palabra, solamente debemos dejar que ese poder sanador este siempre actuando en nosotros.
Estas listo esta semana a dejarte abrir los oídos por Dios?
Que Dios te guie e ilumine a que así sea.
Amén.