domingo 29 de noviembre de 2009

Primer Domingo de Adviento 1 Tesalonicenses 3, 9-13




9 ¿Cómo podemos agradecer bastante a nuestro Dios por ustedes y por toda la alegría que nos han proporcionado delante de él?10 Día y noche le suplicamos que nos permita verlos de nuevo para suplir lo que le falta a su fe. 
11 Que el Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesús, nos preparen el camino para ir a verlos.12 Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes.13 Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus *santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre. 



Toda la alegría que nos han proporcionado
Gracia abundante de Jesus que vino, vive y ha de volver. Amén.
¿Han encontrado personas que hayan marcado su vida con una influencia positiva?
Cuando Pablo escribe a los Tesalonicenses les dice que su vida de fe le ha proporcionado una gran alegría, porque al verlos él ha sentido que Dios realmente ha usado su vida y servicio para ayudar a otros a servir a Dios y a crecer en la fe.
Pablo sentía una relación de amistad y camaradería con la congregación en Tesalónica, se moría de ganas por ir a verlos y seguir compartiendo su fe con ellos. El era para ellos un padre espiritual que quería que sus hijos en la fe aumenten en su conocimiento de Dios y que vivan una vida de mayor intensa devoción.
¿Cuál era el sentido de este vinculo de fe?
Para Pablo era crecimiento y a la vez expectativa del retorno del salvador. El esperaba un crecimiento que permitiera a la comunidad vivir con una mayor conciencia de la relatividad de la vida y del significado de la autentica esperanza cristiana. Pablo quería ver en sus discípulos la convicción que él mismo tenia de que más allá de todos los problemas del presente, el reino de Dios viene con contundencia y claridad a establecerse para siempre.
Pablo añade en su pedido de oración que desea que Dios fortalezca a los miembros de la iglesia interiormente. Este es un concepto interesante, fortaleza interior. Es fácil tratar de lucir fortaleza exterior, aparentar salud y fuerza física, o más aun lucir sano. Pero la fortaleza interior es algo más que salud física.
He conocido durante mi vida pastoral muchas personas físicamente débiles, incluso personas desahuciadas pero con una enorme fortaleza interior. La fortaleza interior no tiene necesariamente que ir de la mano con la fortaleza física, la fortaleza interior de la que habla Pablo en el texto de hoy está mas bien conectada con la presencia viva de Cristo obrando en la vida de la personas.
Es Cristo como principio vital, como vida verdadera y abundante quien le da a cada creyente no solo la salvación, sino además la capacidad de experimentar esa salvación dentro de este mundo con mirada siempre hacia el mañana.
Pablo desea por eso fortaleza interior en cada creyente, y esa fortaleza interior debe ser una marca que nos identifique cuando Cristo vuelva. Estamos en el Primer Domingo de Adviento, es el primer domingo en el que meditamos sobre lo que significa la llegada de Cristo al mundo, su primera llegada en la Navidad, y la promesa de su segunda venida para revelar completamente la presencia del reino en todo lugar.
Pero esa segunda venida debe ser no solamente una mirada hacia el futuro sino también una fuerza actuante hoy, esa segunda venida es la inspiración para acrecentar nuestra fortaleza interior. Dios desea eso, y a eso debemos de aspirar todos los creyentes en Jesus. A vivir el mañana hoy, con la fe de aquellos que se sienten llenos de una fortaleza que es la fortaleza de Dios.
Fortaleza interior en todo momento, en los buenos y en los malos tiempos, fortaleza interior en la cual Jesus se revela como el rey que vino y que sigue viniendo, y viene por eso cada día nuevo a cada uno de nosotros.
Esta semana que esa sea tu oración, que la fortaleza interior de Cristo aumente mas y mas y que de esa manera tu espera de la llegada del Señor, sea la espera de aquel que vive con fe en lo mucho o en lo poco, en todo lugar, porque el reino viene y el reino ya esta, donde sea que tu estés.
Amén.




domingo 22 de noviembre de 2009

Cristo Rey Juan 18, 33-37




33 Pilato volvió a entrar en el palacio y llamó a Jesús.
   —¿Eres tú el rey de los judíos? —le preguntó. 
34 —¿Eso lo dices tú —le respondió Jesús—, o es que otros te han hablado de mí? 
35 —¿Acaso soy judío? —replicó Pilato—. Han sido tu propio pueblo y los jefes de los sacerdotes los que te entregaron a mí. ¿Qué has hecho? 
36 —Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo. 
37 —¡Así que eres rey! —le dijo Pilato.

   —Eres tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz. 


Para esto vine al mundo
La gracia y la paz de Dios estén con nosotros hoy. Amén.
La principal responsabilidad del Rey en el antiguo Israel era la de mantener la justicia, seguir y obedecer la ley de Dios, de modo que su ejemplo guiara el pueblo a vivir conforme a los preceptos de Dios. El Rey no era solamente una figura de poder político, sino que cumplía en vida una función pastoral, era el ejemplo de fe y de obediencia a Dios que el pueblo debía de seguir. Ser Rey equivalía ser ejemplo de justicia y rectitud para el pueblo.
Si ustedes un día se toman el tiempo de leer los libros de los Reyes en el Antiguo Testamento, encontraran que uno de los mayores reclamos que les hace Dios es que por su culpa el pueblo se  extravió de sus caminos, de tal manera que en lugar de guiar al pueblo con buen ejemplo los reyes lo que habían hecho era, de un lado llevar al pueblo a adorar dioses falsos y de otro lado abusaban de su poder explotando a los más débiles quedándose con sus propiedades y desconociendo sus derechos.
Calamidades como invasiones extranjeras al país, opresión, y la destrucción de Jerusalén y el exilio en Babilonia, fueron descritas en los libros de los Reyes y en los escritos Proféticos como la consecuencia del pecado del pueblo por culpa de sus gobernantes. Un mal gobernante no es solo un mal administrador, sino es además en la Biblia, aquel que en lugar de guiar con justicia y fe al pueblo, lo lleva a la corrupción moral y espiritual, eso arrastra a todo el país a la ruina.
Cuando Jesus empezó su predicación, lo hizo llamando a la gente al arrepentimiento porque el reino de Dios se había acercado, la noción del Reino de Dios era algo completamente diferente a lo que en ese momento era el reino que imperaba en Israel y en el mundo.
En Israel había reyes títeres puestos por los romanos para controlar a la población Judía, Herodes era uno de ellos, y por encima de todo estaba el emperador Romano como rey sobre todo el imperio y al cual todos debían obediencia incondicional. Los emperadores llegaron a tener tal delirio de poder que pretendían incluso ser adorados como dioses por parte de los ciudadanos.
En ese contexto, donde no es tolerado mas rey que el emperador romano, Jesus anuncia un reino nuevo, un reino distinto, el reino de amor y de paz, un reino donde los que no son nadie, llegan a ser llamados hijos de Dios, un reino donde el mayor bien es servir en humildad y vivir en paz, un reino donde enemigos experimentan el milagro de la reconciliación, un reino de vida, completamente opuesto al reino de la muerte y de la opresión imperial. En ese contexto, Jesus llama a la gente a abrir sus corazones a ese reino nuevo de vida y fe.
Es el reino de las bendiciones, es el reino del sermón del monte que declara que hay perdón, alegría, que no todo está condenado al mal y a la muerte, sino que Dios está construyendo algo completamente nuevo y vivo en abundancia.
A ese reino invito Jesus a los pobres y a los desamparados, a ese reino invito a los ricos y a los importantes, a ese reino donde todos pueden ser uno en el. A ese reino nos llama Jesus también hoy, a ese reino que celebra la vida y la justicia, a ese reino de vida plena donde estamos invitados  a vivir en él y a experimentar esa vida, a disfrutarla, a proclamarla, a ser llenados completamente por ella.
Ese reino quiere venir a ti cada día, quiere crecer como paz, como amor y como sanidad y esperanza. Ese reino viene y es completamente tuyo, porque tú has sido creado para vivir en el.
Que Dios con su paz y el poder de su reino te acompañe en esta semana.
Amén.


domingo 15 de noviembre de 2009

Marcos 13, 1-8 Vigesimo Cuarto de Pentecostes




 1 Cuando salía Jesús del *templo, le dijo uno de sus discípulos:
   —¡Mira, Maestro! ¡Qué piedras! ¡Qué edificios!
2 —¿Ves todos estos grandiosos edificios? —contestó Jesús—. No quedará piedra sobre piedra; todo será derribado.
3 Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, *Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado:
4 —Dinos, ¿cuándo sucederá eso? ¿Y cuál será la señal de que todo está a punto de cumplirse?
5 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —comenzó Jesús a advertirles—.6 Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: "Yo soy" , y engañarán a muchos.7 Cuando sepan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin.8 Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá terremotos por todas partes; también habrá hambre. Esto será apenas el comienzo de los dolores. 



¿El Fin?
Querida congregación: La gracia y la paz de Dios este con ustedes. Amen.
La semana que paso se estreno en los cines 2012, otra película apocalíptica que describe de manera radical el fin del mundo basándose en una supuesta interpretación de una profecía Maya.
Es interesante que las películas sobre el fin del mundo tienen una gran acogida entre la gente, como que existe el deseo de querer ver de manera grafica las calamidades que la imaginación pone en la pantalla, y de esa manera tener una idea sobre que significa el final de la historia en términos calamitosos.
He visto varias películas de ese tono, el planeta destruido por asteroides, invasiones de extraterrestres, enfermedades devastadoras, etc. Y es interesante que la Biblia también nos presente en textos como en el del evangelio de hoy imágenes de destrucción y juicio. Jesus dice “Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin”, la necesidad aparece debido a la propia manera en que los seres humanos nos relacionamos unos a otros. Hablar de guerras y rumores de guerra hoy es tan común como en el tiempo de Jesus. Estamos en guerra en Irak y Afganistán, en este mismo instante hay seres humanos muriendo en los campos de batalla alrededor del mundo.
Hablar de falsos profetas, hoy es igual de común que en los tiempos en los que se escribieron los evangelios, cuantas voces reclaman hoy ser el mesías esperado, cuantas nuevas sectas y religiones se forman para justificar una idea generalmente ligada al final de los tiempos.
Pero ¿es esto el fin? Al parecer no. No hay nada hoy que no haya pasado antes, y sin embargo el fin aun no llega, porque al hablar del fin, para Jesus solo significa una cosa, hablar de la salvación llenándolo todo, hablar de la plenitud del reino de Dios. Y ese momento aun no ha llegado, aun estamos en camino, aun hay mucho que hacer y mucho más que ver.
Por eso Jesus describe el fin no como un desastre sino más bien como un nacimiento, como la llegada de un nuevo ser al mundo. Por eso dice de las crisis y calamidades “Esto será apenas el comienzo de los dolores”, los dolores de un nacimiento, los dolores previos a su llegada, es decir, los dolores previos a que Dios reine en todo y en todos de manera plena y visible, los dolores previos a la verdadera paz y a la verdadera vida abundante e ilimitada. 
La mujer embarazada no le teme a los dolores si ve mas allá de ellos a su bebe durmiendo en sus brazos. Así Jesus nos invita a no temerle a los problemas y dolores presentes por muy radicales que estos sean, porque luego se dará nacimiento a lo nuevo a lo maravilloso y así entraremos a un nuevo camino y a una nueva experiencia de vida.
Esta semana los invito a ver mas allá de los problemas, a contemplar con fe el mañana imaginando que todo podrá ser mejor.
Amen.


domingo 8 de noviembre de 2009

Marcos 12, 38-44 Vigesimo Tercero de Pentecostes




38 Como parte de su enseñanza Jesús decía:
   —Tengan cuidado de los *maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas,39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes.40 Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo.     (G) 41 Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del *templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades.42 Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor.[h]
43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás.44 Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.» 

La generosidad verdadera
Querida congregación:
La gracia y la paz de Dios a todos hoy. Amen
Podemos ponernos a pensar en el sentido de compartir, y descubrimos que para cada uno quizás hay una manera diferente de expresarse en cuanto al significado de compartir.
Para algunos compartir puede significar dar algo material a otro, otros quizás digan que compartir tiene que ver con pasar tiempo juntos, otros lo verán como hacer un proyecto de manera conjunta.
Pero sea que hablemos de cosas materiales, tiempo o trabajo, en todas estas definiciones estamos hablando de algo fundamental, estamos hablando de una relación entre personas. Las personas comparten bienes, tiempo, trabajos, sentimientos, sueños, etc. Las personas al relacionarse se abren unas a otras en el mundo y así comparten lo que son, lo que tienen y lo que esperan.
Dios igualmente comparte con nosotros lo que él es, el comparte su amor y su vida creadora. Dios se da asimismo para que nosotros podamos recibirlo, y al recibirlo descubrimos una nueva dimensión de la existencia que es muy valiosa, descubrimos la presencia de lo divino viviendo en nosotros y amando en nosotros y por medio de nosotros.
Jesus observa en el relato de hoy como mucha gente comparte o da de aquello que les sobra, no de aquello que es realmente importante, no hay en ellos una voluntad sacrificial, solamente hay el deseo de dar aquello que ya no necesitan que tienen en exceso o simplemente ya no desean. Y peor aún, Jesus dice, que muchos lo hacen simplemente para que otros al verlos los admiren.
La viuda de nuestra historia pertenece al grupo social de los pobres y vulnerables, al no tener esposo esta sola y sin protección en la sociedad patriarcal en la que le toco vivir. Pero en su vulnerabilidad ella encuentra una autentica fortaleza, ya que su fortaleza no proviene de la riqueza material o de la protección del esposo o de la familia, sino que se basa única y exclusivamente en su relación personal con Dios.
La mujer pobre del relato es una mujer de fe, una mujer agradecida, una mujer que sabiendo que todo lo que tiene en esta vida es Dios, le da a Dios todo lo que posee materialmente porque se abandona completamente a sus manos. Esa es una aventura de fe, un salto de fe en el cual pocos se atreven a participar. Darse por entero a Dios y dar a Dios lo poco que se posee sabiendo que no hay nada más.
Esto hoy es como que una viuda endose su cheque del seguro social a la iglesia y diga, se lo doy a Dios porque sé que él estará a mi lado de alguna manera que no alcanzo a entender.
Siempre recuerdo a una viuda que hacia cosas así en mi congregación en Perú, siempre daba su diezmo a pesar de que su cheque del seguro social era mínimo, y no solo eso sino que en navidad usaba su dinero para además comprar pequeños regalitos para los niños de la Escuela Dominical.
Quizás pensemos que tenemos poco o nada para dar, pero les aseguro que hay quienes siempre tendrán menos, pero si su corazón es generoso sabrán como dar aun de su pobreza y esa generosidad será la mayor bendición que podemos esperar.
Piensa en esta semana en todo lo que Dios te ha dado en este año y pregúntate honestamente, ¿Cuánto le estoy dando yo a Dios?
Que Dios por medio de su palabra nos enseñe a ser generosos cada día.

Amen.


domingo 1 de noviembre de 2009

Juan 11, 32-44 Todos los Santos




32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo:   —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
33 Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. 34 —¿Dónde lo han puesto? —preguntó.   —Ven a verlo, Señor —le respondieron. 35 Jesús lloró. 36 —¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos.
37 Pero algunos de ellos comentaban:  —Éste, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? 38 Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra.39 —Quiten la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó:  —Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí.
40 —¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús.
41 Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado.42 Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. 43 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:   —¡Lázaro, sal fuera! 44 El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús. 

Padre, te doy gracias porque me has escuchado.
Querida congregación:
La gracia y la paz de Dios estén con nosotros hoy. Amén.
Hoy celebramos el domingo de todos los santos, el día en que recordamos que la iglesia no son solo los creyentes que están ahora vivos en el mundo, sino también la colectividad de todos los creyentes que a lo largo de la historia pasada, presente y futura han vivido, viven y vivirán con fe en Dios y en las promesas de su reino.
La fe nos une con nuestros hermanos y hermanas del pasado y esa misma fe unirá a quienes vengan después de nosotros con todos los que estuvimos antes. Esa fe es la fe en la resurrección, en la esperanza de vida eterna, es la fe en que la palabra final siempre la tiene Dios y no la muerte. Dios es por eso como dijo Jesus  es “un dios de vivos, no de muertos”. En Dios todos vivimos y en él todos estamos unidos por el mismo lazo de fe y amor.
En el evangelio de hoy Jesus ora a su Padre y le pide que muestre por medio de él el poder de la vida por encima de la muerte, y Jesus se alegra porque Dios lo oye, por eso declara “gracias porque me has escuchado”. Esta es una oración sencilla pero profunda. Una oración que podemos repetir todos los cristianos de todos los tiempos, la oración simple y llena de significado: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado”.
En esta simple oración se expresa la confianza en la vida que Dios nos da, en ella manifestamos nuestra fe al mundo de que sabemos que Dios esta siempre allí para cada uno de nosotros, y esa presencia es una presencia real que no solo oye sino que actúa, como en el relato, Dios nos devuelve la vida y la esperanza cuando solo pareciera reinar la muerte, la enfermedad o la tristeza.
“Padre, te doy gracias porque me has escuchado” puede transformase en nuestra oración de conclusión del día, en ella podemos confesar que sabemos que Dios nos atiende y nos entregamos a él con la confianza de sabernos siempre guardados por su mano generosa.
El relato de hoy nos enseña que la muerte, la tristeza, la enfermedad tienen poder destructor y terrible en la vida de los seres humanos, pero incluso todos ese poder destructor se convierte para las personas de fe en una ocasión de descubrir en el poder curativo y restaurador de la oración.
“Padre, te doy gracias porque me has escuchado”, es una confesión al mundo de que Dios no es indiferente a lo que nos pasa y a lo que pasa a nuestro alrededor,  al orar como Jesus lo hizo podemos dar un autentico testimonio de fe en Dios y ofrecer una palabra de esperanza que consuele y acreciente la fe.
Hoy tengamos presente al Dios de la resurrección y al Señor resucitado, ambos, son la victoria que nos regala la fe, en el triunfo de la vida radica la confianza para poder sobrellevar las pruebas mas difíciles.
En esta semana, te invito a orar así, con simpleza de corazón y con confianza total, sabiendo que Dios es tu Dios y en Cristo te ha abierto una puerta que nadie podrá cerrar jamás.

domingo 25 de octubre de 2009

Juan 8, 31-36 Domingo de la Reforma




31 Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo:
   —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos;32 y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
33 —Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?
34 —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—.35 Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre.36 Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.



LA  VERDAD LIBERA
Gracia y paz de Dios a todos. Amén.
¿Cuánto tiempo podemos vivir de una mentira? ¿Cuántas mentiras podemos decir antes de empezar a contradecirnos?
Los policías, los fiscales, los abogados, cuando interrogan hacen una y otra vez las mismas preguntas, pero de diferentes formas y en diferentes momentos, y al final de cuando comparan los resultados buscan las contradicciones para luego descubrir las mentiras y descubrir la verdad.
Jesus aquí nos habla de otra manera de entender la verdad, no la verdad como resultado de las contradicciones, ni tampoco la verdad entendida como algo oculto detrás de muchas mentiras, sino la verdad como el mensaje verdadero que surge de aquel que nos ha creado y se ha revelado a nosotros.
La verdad para Jesus es no una deducción lógica, sino es fundamentalmente una relación personal que se desarrolla en la vida y a lo largo de ella. El dice: serán mis discípulos y conocerán la verdad. La verdad se descubre en el seguimiento de la persona de Jesus, la verdad se conoce en la medida en que se le conoce a él cada  vez más por causa de vivir una relación personal con él.
Para Jesus por eso hablar de la verdad solo es posible en la medida en que se esté relacionado personalmente con el. En el mundo greco romano, la verdad era resultado de la contemplación filosófica, en el evangelio de Jesus, la verdad es todo lo contrario, no es una contemplación pasiva del mundo que nos rodean sino más bien, la verdad está en el seguir a Jesus en su viaje a la cruz y a la pascua día a día.
¿Qué tanto conocemos la verdad? Es una pregunta que a la luz del evangelio solo se contesta con otra ¿Qué tanto estamos siguiendo a Jesus? Al seguir a Jesus estamos asumiendo el discipulado como parte fundamental de nuestra vida. Al seguir a Jesus estamos caminando por el camino de su ejemplo, asumiendo sus riesgos, sus desafíos y su pasión por la vida y la gente. Al seguir a Jesus estamos asumiendo su voluntad de vivir amando como Dios ama, y en ese compromiso diario de seguirlo es donde aparece que estamos descubriendo la verdad, no como teoría, sino más bien como una manera de vivir que es completamente diferente a la manera de vivir que no tienen a Cristo como centro.
Conocer la verdad en el evangelio de hoy es pues en última instancia, seguir a Jesus día a día, por eso al pensar en el día de la Reforma, conocer la verdad es recuperar esa búsqueda que Lutero tenia, la búsqueda permanente de Cristo en la Biblia, en la vida de la iglesia, en la adoración, en la oración, en la enseñanza, porque la reforma es fundamentalmente eso, es volver a la fuente misma de nuestra fe, volver a Dios, volver a Cristo y descubrir en Cristo la verdad de Dios para vivirla siempre a cada paso.
En esta semana volvámonos a Cristo y veamos en él el camino de la verdad.
Amén.

domingo 18 de octubre de 2009

Marcos 10, 35-45 Vigesimo Domingo de Pentecostes




35 Se le acercaron *Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo.
   —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. 
36 —¿Qué quieren que haga por ustedes? 
37 —Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a tu *derecha y el otro a tu izquierda. 
38 —No saben lo que están pidiendo —les replicó Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo bebo, o pasar por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado?[
g] 
39 —Sí, podemos.

   —Ustedes beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús— y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado,40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí concederlo. Eso ya está decidido.[h] 
41 Los otros diez, al oír la conversación, se indignaron contra Jacobo y Juan.42 Así que Jesús los llamó y les dijo:

   —Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las *naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.43 Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor,44 y el que quiera ser el primero deberá ser *esclavo de todos.45 Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su *vida en rescate por muchos. 
El que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos.
Gracia y paz de Dios a todos nosotros. Amén.
Servir y no ser servido, esa es la idea de la palabra ministerio. El estar dispuesto a buscar hacer lo mejor para el bien de los que nos rodean y no buscar aprovecharse del poder para el beneficio propio.
Esta enseñanza la da Jesus cuando le preguntan a cerca de qué lugar de poder desean ocupar dos de sus discípulos, como toda persona, los seguidores de Jesus tenían expectativas y sueños sobre lo que ellos esperaban que seguir a Jesus les iba a significar.
Esos sueños eran lo que llamaríamos hoy “sueños de poder”.  Jesus confronta “los sueños de poder” con el sueño de la vida simple y comprometida con amar y hacer el bien. Jesus confronta el sueño de dominación, con el sueño de unión y amistad, Jesus descarta los deseos del poder terrenal por el amor del poder de Dios que busca servir y no ser servido.
Sueños de poder versus sueños de vida y sanidad, sueños de muerte y enfermedad versus sueños de esperanza y salud. Allí está en todo momento presente el camino de la cruz y de la resurrección.
Buscar la vida simple, y no complicar nuestra existencia con el afán y la ansiedad es lo que Jesus trataba en todo momento de enseñar a sus discípulos, pero el problema era uno y es el mismo siempre, nuestro deseo de poder satisfacer nuestras aspiraciones nos empuja casi siempre a desechar lo sencillo y abrazar más bien lo complejo.
Jesus por eso les dice a sus discípulos, buscan la gloria, esta es la gloria que les propongo “beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús— y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser probado, en otras palabras, la gloria que yo traigo brota del árbol plantado de la cruz, es la gloria del que renuncia al poder y abraza el amor, es la gloria del que busca la vida y la comunión y por eso acepta que hay que hacer sacrificios por causa del amor.
Sacrificios que se expresan en cosas del día a día, como el hecho que mamá y papa se acuesten tarde porque tienen que cuidar al hijo enfermo, como el hecho de que mama siempre coma su comida fría porque estuvo sirviendo la comida caliente a sus hijos, como el hecho de hacer unas millas extras para ir a visitar a un amigo que no vemos hace tiempo. El amor implica disposición para sacrificar la vida. Y esa es la verdadera autoridad y grandeza de acuerdo al ejemplo de Jesus. En este domingo que hablamos de la sanidad y oramos por la sanidad, pidamos a Dios que nos ayude siempre a confiar en él y a crecer en nuestra fe sabiendo que nunca nos hemos de sentir solos, porque él está con nosotros y nos da su fuerza y amor, y nos restablece por medio de la acción de su Santo Espíritu.
Amén.


domingo 11 de octubre de 2009

Hebreos 4, 12-16 Decimo Noveno de Pentecostes




12 Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos,[f] y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.13 Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.  14 Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.15 Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido *tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. 
El Poder de la Palabra
Dios de vida y amor, ilumínanos hoy con tu Palabra. Amén.
La palabra de Dios es viva y poderosa” dice nuestro texto de hoy, y eso me hace pensar en que tanto la tomamos en serio. Si es viva, significa que no podemos reducirla a simples palabras impresas en blanco y negro en el texto de la Biblia, ni tampoco a letras de molde en los versos que colgamos en nuestras casas. Sino que es viva, o sea, tiene movimiento, es dinámica, tiene la capacidad de relacionarse con nosotros.
Si es viva, la Palabra de Dios se relaciona con nuestra vida, por ende, avanza y se mueve como se mueve también nuestra vida. Nosotros no somos los mismos de ayer, ni somos ya los que seremos mañana, nosotros nos estamos moviendo, nos estamos transformando, nos estamos trasladando de un lado a otro, a cada paso tomamos decisiones, a cada paso cambiamos, porque somos seres vivos. Si la Palabra es viva, entonces se mueve y se adapta a cada tiempo y a cada momento como nos movemos y adaptamos nosotros. El movimiento y el cambio, la madurez y el desarrollo siempre están presentes en todo ser vivo, si están presentes en nosotros también lo están en la Palabra. Una Palabra viva nunca esta petrificada como un escrito en la roca, sino que está siempre en movimiento. Por eso la Palabra va unida siempre a la acción del Espíritu, el Espíritu da vida la letra en cambio mata. Nosotros leemos la Palabra y la vivimos bajo la guía del Espíritu. Nos movemos y crecemos guiados por el Espíritu y así, nuestra vida esta al mismo tiempo en permanente contacto con la Palabra viva de Dios.
Cuando comprendemos eso, entonces podemos entender porque al leer la Biblia debemos también leer el pasado en que se escribió y las razones que motivaron a los escritores a decirnos lo que nos dijeron, y a la vez debemos leer el presente y ver como la vida ha cambiado en el mundo desde que la Biblia fue escrita, y como la vida actual necesita también oír la voz de Dios, con un mensaje fresco y acorde a nuestro tiempo.
Por eso en nuestra vida de oración, es importante poner el presente frente al pasado, y pedirle a Dios que nos ensene a vivir en el presente así como enseñó a la gente del pasado a vivir por medio de su Palabra. Dios nos quiere motivar a responder con fe los desafíos de hoy, y a la par mostrarnos que su Palabra por ser una Palabra viva puede hablarnos hoy también. Quizás las decisiones sean diferentes, porque vivimos dos mil años después de Cristo, pero hoy como ayer, Cristo nos llama a tomar decisiones y asumir con valor el vivir esas decisiones.
Nuestra invitación a seguir a Cristo no cambia, pero la manera en que asumimos hoy ese seguimiento ha cambiado, porque el mundo ha cambiado y sigue cambiando. Nuestras costumbres han cambiado, nuestra manera de comunicarnos ha cambiado, nuestra manera de interpretar la sociedad ha cambiado. Ya no vivimos en el mundo de Moisés, ni de Juan el Bautista ni de Pablo ni los Apóstoles, vivimos en el siglo XXI rodeados de los desafíos de siglos XXI, y es en este mundo donde vivimos donde debemos de descubrir como quiere hoy la Palabra de Dios ser vivida también.
El cristianismo no es cosa del ayer, es siempre algo para hoy. Te invito esta semana por eso a ponerte frente a las historias de fe del pasado y pedirle a Dios como hoy responderás a los desafíos de tu fe en el presente. Te invito a oír la Palabra viva, la Palabra que cambia y se mueve como cambias y te mueves tú.
Amen.

domingo 4 de octubre de 2009

Marcos 10, 13-16 Decimo Octavo de Pentecostes




13 Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.14 Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.15 Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.»16 Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 
El que no reciba el reino de Dios como un niño...
Gracia y paz a todos. Amén.
En el tiempo de Jesus la sociedad estaba dividida en clases muy marcadas, de un lado los judíos de nacimiento, de otro lado los gentiles, de un lado los sanos y de otro los enfermos, de un lado los ricos y del otro los pobres, de un lado los religiosos y de otro los impuros, de un lado los hombres y del otro las mujeres y los niños, esto era sumamente claro y marcado.
Las mujeres, especialmente las solteras y las viudas, así como los niños, eran considerados socialmente menos importantes, porque por ejemplo su opinión no valía lo mismo que la de un hombre. La palabra de dos mujeres era necesaria como testimonio para confrontar a la declaración de un hombre. La palabra de los niños no tenía ningún valor, se les consideraba incompletos, no totalmente personas. Ello se marcaba mas por la alta tasa de mortalidad infantil que había en esa época. La gente moría mayoritariamente por hambre, enfermedades, guerras, etc.
La marginación social era aceptada y de esta manera la sociedad patriarcal declaraba que los hombres tenían todos los derechos y las mujeres y los niños solamente podían obedecer a la voluntad de los hombres.
Cuando la gente le acerca niños a Jesus y este los recibe, está haciendo una nueva ruptura con el orden patriarcal imperante, recordemos que Jesus habla y ensena a las mujeres, algo que no era aceptado por los rabinos, Jesus toca a los leprosos, algo que era considerado impuro, Jesus habla con romanos, algo que podía ser visto como traición, Jesus ahora aparece tocando a los niños, un acto poco común, pero al mismo tiempo relevante, puesto que nos muestra que Jesus a diferencia de la religión oficial de su tiempo, está del lado de los marginados, de  los débiles y de los excluidos. Para Jesus todos son importantes, todos son llamados a entrar al reino.
Y es más, en este texto dice que quien no es capaz de considerarse y verse a si mismo como uno de los niños que le traen, no podrá entrar en el reino. Una declaración de por si controversial, pero Jesus siempre nos ha acostumbrado a sus controversias, como cuando declaro a los líderes del templo que si no se arrepentían estaba claro que las prostitutas y los cobradores de impuestos entrarían al reino y no ellos por muy religiosos que lucieran.
La actividad e Jesus es completamente contracultural, es un desafío al machismo de su tiempo y es un desafío a nuestra visión de la vida hoy en día. Para Jesus todo el mundo era importante, nadie era de segunda o tercera categoría, el tenia siempre tiempo para todos, especialmente para los más vulnerables. ¿Cómo somos nosotros? ¿tenemos tiempo para los mas vulnerables también o no? ¿Quiénes son los realmente importantes para nuestra vida? ¿Qué lugar ocupan los demás y que lugar ocupamos nosotros en la vida de los que nos rodean? Esas son las preguntas para meditar esta semana.
Los invito a revisar sus prioridades, los invito a revisar su apreciación de la vida y de las personas a su alrededor, los invito a acercarse a sus seres queridos de cualquier edad y orar por ellos, para que en su oración sepan que Dios llega con una palabra de bendición a su vida.
Que Dios los guie y acompañe en este proceso de ser una bendición para todos cada día.
Amén.



domingo 27 de septiembre de 2009

Santiago 5, 13-20 Decimo Setimo de Pentecostes




13 ¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas.14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los *ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. 
17 Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio.18 Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. 
19 Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella,20 recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.

Orar
Gracia y paz de Dios a todos nosotros. Amén.
Aflicción, animo, enfermedad, pecado, extravío, esas son las palabras problemáticas claves en este texto, y de otro lado, están buen ánimo, alabanza, salud, perdón, sanación, salvación, volver a la verdad, como las palabras esperanzadoras claves.
Y en medio de todo ello aparece el verbo “orar”. Verbo simple, pequeño pero increíblemente importante. El puente que marca el paso de un estado problemático a un estado esperanzador es la oración. La oración hace la diferencia, nos lleva de la enfermedad a la salud, de la aflicción al ánimo, del pecado al perdón, la oración es el verbo transformador que hace un cambio realidad.
Para Santiago la oración ocupa un lugar central, hay que orar para recibir sabiduría, hay que pedir correctamente para recibir una respuesta, y fundamentalmente en este pasaje, hay que orar para recibir la sanidad. Para Santiago la vida entera se resume en vida y practica de la oración, la unión con Dios debe ser permanente no puede romperse ni un solo instante, Santiago ve esa unidad en la oración.
Debemos por eso recordar cuando oramos que lo hacemos a Dios, y Dios es trascendente, o sea que esta mas allá de nosotros, pero también es inmanente, o sea que está aquí para nosotros. Dios es eterno y omnisciente (o sea lo sabe todo) pero también es amor y quiere relacionarse con nosotros, y aunque sabe de antemano lo que necesitamos, nos invita a orar, no para que le informemos lo que él ya sabe, sino para que sintamos su cercanía y experimentemos su amor.
Dios es amor dice la Biblia y el amor nunca puede estar solo, el amor siempre tiene la necesidad de comunicarse, la manera que esa comunicación se da es a través de la oración y de la lectura Bíblica. En la oración hablamos nosotros, en la lectura Bíblica habla Dios desde la historia de la fe. En ese diario ejercicio se cierra el círculo Dios recibe la oración y nosotros recibimos de Dios la Palabra. Orar y meditar en la escritura por eso son dos prácticas fundamentales de la fe. Hablar con Dios y recibir la Palabra de Dios, allí está el alimento de la espiritualidad básica del cristiano.
Solo cuando hemos puesto en Dios nuestra vida y hemos recibido su Palabra, podemos descubrir como el cumplimiento de sus promesas se revela en la realidad en cada una de nuestras acciones. Ora, lee la Biblia y vive el mensaje. Es en esa vivencia cuando la mística se transforma en acción, cuando la Palabra se vuelve Práctica (Praxis) y es por eso allí donde Cristo se hace visible a cada hombre y mujer en la vida de fe del pueblo de Dios.
Los invito por eso esta semana a regocijarse en la oración, y a descubrir la Palabra de Dios para responder a su oración por medio de la lectura de la Biblia y habiendo dicho y oído, los invito a vivir ese mensaje en cada acción a realizar.
Que Dios por medio de su Santo Espíritu los llene con su Palabra, los mueva a la oración y los fortalezca a vivir su mensaje cada instante.
Amen.