9 ¿Cómo podemos agradecer bastante a nuestro Dios por ustedes y por toda la alegría que nos han proporcionado delante de él?10 Día y noche le suplicamos que nos permita verlos de nuevo para suplir lo que le falta a su fe.
11 Que el Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesús, nos preparen el camino para ir a verlos.12 Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes.13 Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus *santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.
11 Que el Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesús, nos preparen el camino para ir a verlos.12 Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes.13 Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus *santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.
Toda la alegría que nos han proporcionado
Gracia abundante de Jesus que vino, vive y ha de volver. Amén.
¿Han encontrado personas que hayan marcado su vida con una influencia positiva?
Cuando Pablo escribe a los Tesalonicenses les dice que su vida de fe le ha proporcionado una gran alegría, porque al verlos él ha sentido que Dios realmente ha usado su vida y servicio para ayudar a otros a servir a Dios y a crecer en la fe.
Pablo sentía una relación de amistad y camaradería con la congregación en Tesalónica, se moría de ganas por ir a verlos y seguir compartiendo su fe con ellos. El era para ellos un padre espiritual que quería que sus hijos en la fe aumenten en su conocimiento de Dios y que vivan una vida de mayor intensa devoción.
¿Cuál era el sentido de este vinculo de fe?
Para Pablo era crecimiento y a la vez expectativa del retorno del salvador. El esperaba un crecimiento que permitiera a la comunidad vivir con una mayor conciencia de la relatividad de la vida y del significado de la autentica esperanza cristiana. Pablo quería ver en sus discípulos la convicción que él mismo tenia de que más allá de todos los problemas del presente, el reino de Dios viene con contundencia y claridad a establecerse para siempre.
Pablo añade en su pedido de oración que desea que Dios fortalezca a los miembros de la iglesia interiormente. Este es un concepto interesante, “fortaleza interior”. Es fácil tratar de lucir fortaleza exterior, aparentar salud y fuerza física, o más aun lucir sano. Pero la fortaleza interior es algo más que salud física.
He conocido durante mi vida pastoral muchas personas físicamente débiles, incluso personas desahuciadas pero con una enorme fortaleza interior. La fortaleza interior no tiene necesariamente que ir de la mano con la fortaleza física, la fortaleza interior de la que habla Pablo en el texto de hoy está mas bien conectada con la presencia viva de Cristo obrando en la vida de la personas.
Es Cristo como principio vital, como vida verdadera y abundante quien le da a cada creyente no solo la salvación, sino además la capacidad de experimentar esa salvación dentro de este mundo con mirada siempre hacia el mañana.
Pablo desea por eso fortaleza interior en cada creyente, y esa fortaleza interior debe ser una marca que nos identifique cuando Cristo vuelva. Estamos en el Primer Domingo de Adviento, es el primer domingo en el que meditamos sobre lo que significa la llegada de Cristo al mundo, su primera llegada en la Navidad, y la promesa de su segunda venida para revelar completamente la presencia del reino en todo lugar.
Pero esa segunda venida debe ser no solamente una mirada hacia el futuro sino también una fuerza actuante hoy, esa segunda venida es la inspiración para acrecentar nuestra fortaleza interior. Dios desea eso, y a eso debemos de aspirar todos los creyentes en Jesus. A vivir el mañana hoy, con la fe de aquellos que se sienten llenos de una fortaleza que es la fortaleza de Dios.
Fortaleza interior en todo momento, en los buenos y en los malos tiempos, fortaleza interior en la cual Jesus se revela como el rey que vino y que sigue viniendo, y viene por eso cada día nuevo a cada uno de nosotros.
Esta semana que esa sea tu oración, que la fortaleza interior de Cristo aumente mas y mas y que de esa manera tu espera de la llegada del Señor, sea la espera de aquel que vive con fe en lo mucho o en lo poco, en todo lugar, porque el reino viene y el reino ya esta, donde sea que tu estés.
Amén.









